El creador de este gran vino es Hans Vinding-Diers, que ha producido Suolo por la primera vez en el año 2000. Sin ninguna duda, este vino lleva sus respetables ormas. Suolo se produce al 100% con uvas Sangiovese, recogidas en dos viñedos de la hacienda: “Vignoni”, nuestro viñedo más viejo, plantado en 1966 (uno de los más viejos de la zona), y “Oliviera”, uno de nuestros viñedos más jóvenes, plantado en 1989. Esta selección se ha llevado a cabo con el fin de estudiar la diferencia entre viñedos muy viejos y viñedos más jóvenes. Su nombre, Suolo, es un homenaje al huésped del viñedo, que le confiere su gran complejidad.
Características organolépticas
Suolo se presenta de color rubí intenso, con su típica “nariz” de notas complejas de frutos rojos que todos los amantes de este vino pueden reconocer fácilmente de año en año. De estructura consistente, Suolo es suave y armonioso, bien equilibrado, oscuro y misterioso, con notas de roble integradas de manera excelente. El retrogusto es duradero, con aromas balsámicos y terrosos y frutos persistentes. Exhibe notas de frutos rojos, flores, especias, regaliz, humo y terrosidad bien delineadas y perfumadas en una expresión del Sangiovese magníficamente pura y vibrante que se expande en el paladar.
Suolo presenta una gran capacidad de crianza, con un potencial impresionante de taninos y acidez. Un vino con potencialidades notables capaz de madurar 10/15 años... para aquellas personas que tengan la paciencia de esperar.
Clima
Los viñedos de Argiano se benefician de un microclima favorable y una posición envidiable que contribuyen al crecimiento de las vides. El ciclo vegetativo y el período de maduración prolongados son resultado de la altitud del altoplano, 300 m. sobre el nivel de mar, que determina noches frescas en los meses de verano. Las precipitaciones moderadas de Montalcino favorecen una maduración mejor y más sana de las uvas, confiriendo al vino mayor concentración y fragancias. Esta particularidad, junto con los vientos cálidos y constantes que vienen de la Maremma enfriando los racimos durante los días más calurosos de verano, permite una maduración más lenta de las uvas determinando condiciones generales favorables. Por último, la cercanía de Argiano al Monte Amiata, uno de las montañas más altas de la Toscana, que mantiene reparada toda la zona del mal tiempo. La unión de estos factores permite a Argiano producir cada año vinos de elevado perfil y vendimias constantemente buenas.
Vinificación
Cada año, durante el “envero” (cuando la uva recibe el máximo input de energía de la misma vid, generalmente fines de julio – principios de agosto), reducimos el rendimiento (cantidad de racimos por vid) a 4-5 racimos por cepo. Ello aumenta notablemente la concentración de la uva, para obtener un vino con mayor cuerpo y riqueza. Las uvas se recogen a mano a mitad de octubre. Después de una última selección durante la vendimia, se llevan a la cantina en pequeñas cajas para mantenerlas intactas. Las uvas, una vez despalilladas pero no prensadas, se colocan en tanques de fermentación a temperatura controlada. Como la mayor parte de las uvas están enteras, la fermentación se lleva a cabo de manera gradual y lenta, casi una especie de “maceración carbónica”, es decir, una fermentación que comienza en el interior de la uva. Este proceso favorece la acción de las levaduras naturales y otorga al futuro vino una gran fineza y complejidad, completamente representativas de los viñedos de los cuales ha sido extraído. El “mosto” se deja en contacto con los hollejos tres semanas aproximadamente para obtener la extracción máxima pero no excesiva. Luego se introduce en barricas de 225 litros.
La segunda fermentación, llamada también maloláctica (necesaria para todos los vinos tintos), se realiza directamente en barricas de roble francés nuevas de textura muy fina, seleccionados con gran esmero para acentuar la suavidad de la fruta y de los taninos. Por último, la crianza se lleva a cabo lentamente en las mismas barricas durante 15-17 meses aproximadamente con una sola decantación.
Suolo se embotella en el mes de julio sin ser filtrado, por lo cual puede presentar un sedimento inocuo, signo de un vino natural de alta calidad. Se producen solamente 3.000 botellas y 60 magnum al año. |